lunes, 21 de octubre de 2013

Imagina: Smile

“Perdóname” dije mientras ponía mis manos sobre sus hombros y le miraba a los ojos.

“¿Por qué? No veo nada de lo que debas pedir perdón”

“Te dejé esperando mil horas… de verdad discúlpame gatito.”

“Te odio, siempre que vengo enojado dices un par de palabras y lo solucionas, me haces sonreír. No puedo enojarme contigo y lo sabes”

Dio un suave puñetazo a mi abdomen y bajó la mirada mientras esbozaba una gran sonrisa, reí al verle y sujeté su mano suavemente después de ello acariciando con cuidado sus dedos.

“Me conoces mejor de lo que yo me conozco, puedes leerme.”

“No siempre fue así, al principio fue bastante difícil, creí que te hartarías de que no supiera cuando estabas enojado o triste o demasiado feliz, tenía miedo de arruinar tus momentos”

Tomé su cara entre mis manos y acaricié sus mejillas para después besar suavemente sus labios, cerrando los ojos, disfrutando de mi momento. El momento que él amaba, el momento que yo amaba. Mi novio y yo.

“Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida, eres lo que siempre busqué.”

“Y tu eres lo que siempre desee. Gracias por dejarme conocerte gatito, gracias por dejarme ser parte de ti” dije mientras lo empujaba suavemente y sonreía al mirarle a los ojos, al perderme en esos ojos que me habían visto de mil maneras ya, en cientos de situaciones, en millones de escenas.


“Idiota” respondió mientras caminaba metiendo sus manos en los bolsillos, mientras intentaba ocultar una sonrisa inflando sus mejillas y moviendo su cabello.

Imagina: Kiss Me

Y corrimos por la calle juntos, sonriendo, sin importar que la gente nos mirase o nos juzgase, porque éramos nosotros

“Madame, ¿me concede esta pieza?” preguntó él haciendo una reverencia elegante mientras esbozaba una de esas sonrisas que tanto me enamoraban. “Pero señor, estamos en la calle, además no hay música de acompañamiento” respondí intentando contener una fuerte risa mientras cubría mi boca con una mano y miraba a todos lados. “Eso no importa si está usted aquí para hacerlo conmigo” dijo al mismo tiempo que me tomaba entre sus brazos, poniendo una de sus manos en mi cintura y tomando mi mano con su diestra, meciéndonos al ritmo de la música imaginaria y mirándome a los ojos.

“Se ve peculiarmente linda el día de hoy Madame”

“¿Peculiarmente? ¿Cómo extraña?” Reí

“No, Peculiarmente como cuando el mundo te sonríe… Me he vuelto a enamorar de usted”

“Es porque me siento feliz, porque estás a mi lado”

Y todo paró, y todo cambió de color. Estábamos ahí, él y yo, solos en el mundo. Sin ruido, sin color, sin imágenes, sólo nosotros cambiando nuestras vidas en un segundo,  cambiando todo lo que hasta ahora habíamos tenido con un acercamiento y un roce de labios que movían mi mundo. Él movía mi mundo.

“Me gustas, te amo”

“Eres un bobo y también te amo… Bésame


 “Será un placer Madame.”