“Perdóname” dije mientras ponía mis manos
sobre sus hombros y le miraba a los ojos.
“¿Por qué? No veo nada de lo que debas
pedir perdón”
“Te dejé esperando mil horas… de verdad
discúlpame gatito.”
“Te odio, siempre que vengo enojado dices
un par de palabras y lo solucionas, me haces sonreír. No puedo enojarme contigo
y lo sabes”
Dio un suave puñetazo a mi abdomen y bajó
la mirada mientras esbozaba una gran sonrisa, reí al verle y sujeté su mano
suavemente después de ello acariciando con cuidado sus dedos.
“Me conoces mejor de lo que yo me conozco,
puedes leerme.”
“No siempre fue así, al principio fue
bastante difícil, creí que te hartarías de que no supiera cuando estabas
enojado o triste o demasiado feliz, tenía miedo de arruinar tus momentos”
Tomé su cara entre mis manos y acaricié sus
mejillas para después besar suavemente sus labios, cerrando los ojos,
disfrutando de mi momento. El momento que él amaba, el momento que yo amaba. Mi
novio y yo.
“Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida,
eres lo que siempre busqué.”
“Y tu eres lo que siempre desee. Gracias
por dejarme conocerte gatito, gracias por dejarme ser parte de ti” dije
mientras lo empujaba suavemente y sonreía al mirarle a los ojos, al perderme en
esos ojos que me habían visto de mil maneras ya, en cientos de situaciones, en
millones de escenas.
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